Tener un árbol a un costado de la piscina puede ser muy tentador, lo sé. Ya te imaginas -tras el chapuzón- tumbado al amparo de la sombra del árbol y disfrutando de un merecido descanso. Se trata de una bonita imagen, pero plantar un árbol de grandes dimensiones cerca de la piscina no es la mejor de las ideas.

Por si no habías caído en ello, voy a explicarte algunas razones por las que te arrepentirás de plantar un árbol, si lo haces demasiado próximo al agua.

 

Complicaciones con las raíces

 No todas las especies tienen raíces igual de agresivas, está claro. Los sauces, los álamos o los eucaliptos por ejemplo poseen raíces potentes y con gran movilidad. Sería una mala decisión plantar uno de estos árboles grandes y sedientos a escasos metros de tu piscina. Las raíces encontrarán con toda certeza el rastro fresco de humedad y en poco tiempo te encontrarás con los primeros inconvenientes.
Otros, como los árboles frutales, necesitan menos agua y sus raíces no son tan efusivas como las antes mencionadas.
No obstante, no te recomiendo plantar a menos de 5 o 6 metros del borde. Mejor prevenir que lamentar.

 

¿También si mi piscina está bien construida?

 

Solo con que la obra no esté del todo bien ejecutada y exista la mínima filtración, las raíces -como sabuesos- acabarán encontrando esa grieta oculta por donde escapa el agua. Nunca tendrás la certeza absoluta de la ausencia de algún defecto. Y aunque tu piscina estuviera impermeabilizada a la perfección, tampoco creas que te vas a librar para siempre. Los materiales envejecen y necesitan un mantenimiento, por el desgaste natural. Si te descuidas, tal vez en algún momento acabes encontrándote con el problema.

 

La suciedad en la piscina

 Además del riesgo de las raíces tienes otro gran inconveniente.
Los árboles que plantaste con tanta ilusión, para embellecer tu jardín y con el razonable deseo de suavizar esas locas temperaturas, irán botando sus hojas. Quizás pienses que eso no es importante o que solo pasará en otoño y con especies de hoja caduca, pero estás muy equivocado. Los árboles de hoja perenne también van renovando el follaje y no lo harán a la vez como los “caducos”, por lo que siempre encontrarás restos vegetales en la superficie del agua, ya sean hojas, flores o frutos, incluso los excrementos de los pájaros que aniden en los árboles pueden acabar en tu querida piscina.
Para que te hagas una idea, pocos árboles ensucian tanto como los pinos, y está claro que permanecen verdes todo el año.

Tal vez no te importe barrer las hojas o la pinaza en el suelo del jardín, pero puede ser muy tedioso y frustrante tener que recogerlas cada día de la piscina.
Para colmo incluso pueden acabar comprometiendo el buen funcionamiento de los filtros.

 

La sombra molesta; no se puede tomar el sol

Cuando plantaste aquel joven ejemplar, tal vez no tuviste en consideración que algún día crecería. La sombra que antes era deseada, porque se limitaba a una pequeña porción de jardín, ahora abarca prácticamente la totalidad de éste. Ya solo es posible tomar el sol durante unas pocas horas al día y además, el césped amarillea por la carencia de luz.

 

Si bien te he dado 3 razones para no plantar un árbol cerca de tu piscina, demás está decir que la decisión final es de cada uno. De igual forma existen diversos tipos de árboles o palmeras que se pueden plantar a distancias razonables, solo queda investigar la gran variedad que existe y pensar en el futuro de tu jardín.
Espero te haya gustado este artículo y que de alguna forma te haya servido.

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